Si bien internet es un medio virtual, toda la información debe estar soportada físicamente por servidores, al igual que las fotos de tu cámara digital tienen que estar guardas en algún disco. El hosting u hospedaje es el servicio de almacenamiento, carga y descarga que se le da a los sitios web para que puedan ser visitados. Este texto que estás leyendo y las imágenes que lo acompañan, así como todo lo que compone este sitio web está alojado en un servidor, que no es otra cosa que una computadora conectada a internet las 24 horas del día durante todo el año. Cuando esa computadora se apaga, la web se cae.
Esto es un tema bastante obvio para los que ya tenemos tiempo desarrollando aplicaciones web, pero para las personas que recién se inician puede convertirse en algo confuso por no manejar términos técnicos. Es más, yo aún sigo descubriendo características y funciones nuevas con respecto al hosting que antes no entendía, así que para poder ayudarte si estás empezando a armar una web, el resto de este artículo te puede servir.
Tipos de hosting
Los servidores disponibles se pueden clasificar en dos grupos: los gratuitos y los pagados. Un servidor gratuito está bien si quieres publicar una web sobre tu hobby o tu serie favorita, pero jamás pretendas construir o promocionar un negocio de manera seria sobre un servidor gratuito. Es simple lógica, para mantener un servidor se necesita dinero y normalmente se financia mediante publicidad. Si no tienes problema en que tu sitio web esté invadido por publicidad sobre la que no tienes control, entonces está bien, pero muchas veces esto es molesto para los usuarios y no refleja una buena imagen ante potenciales clientes. Además, cuando un servidor es gratis no puedes reclamar un buen servicio. Es muy frecuente que este tipo de servidores tenga restricciones y un desempeño pobre.
Dentro de los servidores pagados también existen varios tipos: compartidos (shared), virtualmente privados, dedicados y “en la nube” (cloud hosting).

Alojamiento compartido
Un servidor compartido es una computadora que aloja a varios usuarios y todos comparten los mismos recursos limitados de esa máquina, tanto en disco duro como memoria y procesador. Es importante mencionar que aunque hay proveedores de hosting que ofrecen servicios ilimitados, esto es físicamente imposible, sólo están especulando con que no habrá usuario que llene la totalidad de sus discos duros y si esto sucede, los demás usuarios se verán perjudicados. Por eso, en su “letra pequeña” advierten de sus limitaciones con el uso de la memoria RAM.
Alojamiento virtual
Un servidor virtualmente privado es una computadora que tiene el sistema particionado y le asigna cada partición a un usuario distinto. Permite utilizar los recursos de un mismo equipo pero sin compartirlo con otras cuentas. Es más limitado que el compartido pero más eficiente. Si un usuario sobrecarga su parte del sistema esto no afecta a otros usuarios.
Alojamiento dedicado
Los servidores dedicados son máquinas exclusivas para una sola cuenta. Es lo más efectivo para alojar grandes sitios web que requieran características especiales como transmisión de radio o vídeo en vivo. También soporta la trasmisión de datos de juegos en red o persistentes, como World of Warcraft. Prácticamente puedes hacer todo lo que el equipo que estás alquilando te lo permita. A veces, dependiendo de la compañía, aplican restricciones a contenidos como pornografía o apología a la violencia y terrorismo.
Alojamiento en la nube
El concepto de cloud hosting es relativamente nuevo y tiene que ver con las aplicaciones que dejan de enfocarse en el hardware para centrarse en la ubicuidad. El mismo concepto de Gmail o Google Docs, donde no se tiene acceso “físico” a la información, es aplicado al hosting. El cloud hosting consiste en tener la información de una cuenta de alojamiento propagada en varias computadoras que pueden estar inclusive en distintos lugares del planeta por lo que si en el caso exagerado, ocurre una explosión en el datacenter (local donde están físicamente los servidores), la información de tu web no se ve afectada. Otra de las características de este tipo de hosting es que es escalable, es decir que tus recursos son prácticamente ilimitados en la medida que pagas por lo que necesitas y si requieres de más memoria o ancho de banda, el sistema te lo asigna automáticamente y luego, cuando la necesidad disminuye, los recursos también.
Lo ideal para empezar un sitio web es un alojamiento compartido. Este tipo de plan es el más económico y fácil de usar, en muchos casos permite hospedar varios dominios en una sola cuenta y si más adelante se necesitan más recursos siempre se puede migrar a un plan mayor.
También puedes aplicar a un plan tipo reseller o revendedor. Este plan te permite administrar varias cuentas que las puedes vender a tus clientes. Es ideal para los diseñadores web freelance.
¿Qué características debo buscar en un hosting?
Son dos las características más importantes a la hora de escoger un hosting y con las cuales todos los proveedores compiten: espacio de disco y transferencia mensual.
El espacio de disco es la cantidad de bytes que se pueden alojar y la transferencia es cuántos bytes pueden subirse y bajarse del servidor al mes. Una cantidad razonable es de 200 a 400GB de espacio por 3 a 5TB de transferencia, por alrededor de 100 dólares al año.
Un punto adicional que no debemos dejar pasar es si el servidor soporta tecnología php o asp. Lo más común es que sea la primera, siendo asp un poco más costoso. Otras características que debemos tener en cuenta son la cantidad de dominios que se pueden vincular, subdominios, cuentas de correo, cuentas ftp y base de datos. Lo normal es que esto sea ilimitado.
Por último, antes de contratar un servicio de hosting haz tu tarea, fíjate cómo es su soporte técnico, si tiene chat en vivo y averigua qué se dice de éste en Google. Lo usual, como todo, es que si promete algo demasiado bueno para ser verdad, probablemente no lo sea.
Busca en Google compañías que brinden servicios de hosting, algunas de las más conocidas son FatCow, Hostgator, entre otras.
Compara las características en cuanto a prestaciones y costo. No siempre el más barato es el mejor.
Consulta todo lo que puedas a su servicio técnico y sobre todo cómo funciona su garantía después de su periodo de prueba. Muchas veces garantizan un 99.9% de uptime, pero a veces esto no se cumple. Pregúntales de qué manera pueden compensarte en caso de una caída de su servidor.
Averigua qué se dice de esa empresa en Google, una forma muy sencilla (y a veces de doble filo) es poner “XXXX sucks” donde XXXX es el nombre de la compañía que brinda el hosting. Por lo general vas a encontrar testimonios poco favorables que te van a advertir de con qué te puedes encontrar. No te asustes si encuentras a mucha gente hablando mal del servicio. Es común que un usuario poco satisfecho grite más que uno que está feliz. Revisa la mayor cantidad de reseñas que encuentres y compáralas de forma objetiva. Luego preséntaselas al área de ventas para que tengan la oportunidad de explicarte qué sucedió en ese caso y cómo lo solucionaron.
Recuerda que el hosting es un tema delicado que no se puede tomar a la ligera. Si tu negocio se basa en la web es muy importante que inviertas lo necesario para que funcione de la mejor manera posible.
¿Tú qué hosting recomiendas?
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